jueves, 22 de septiembre de 2016

La vendimia, el “momento” del vino


 Con el final del verano llegaRA uno de los momentos más importantes que intervienen en la elaboración de un buen vino: la vendimia
Los diferentes pasos en el proceso de elaboración determinarán el tipo de vino final, pero todo comienza en el viñedo.
El vino es agricultura. La materia prima con la que se elabora el vino es una fruta: las uvas. Al momento de recogida, recolección o cosecha de esta fruta se llama vendimia.
La vendimia es, por tanto, la cosecha de uvas, refiriéndonos exclusivamente a la familia de uvas que sirven para hacer vino (vitis vinifera). En el caso de las uvas que no sirven para hacer vino (uvas de mesa) se usa simplemente el término 'cosecha'.
El origen conocido del vino data de unos 8.000 años, por tanto aunque el origen del cultivo de la vid, tal y como lo entendemos actualmente, sea relativamente reciente, el origen de la vendimia corre paralelo al vino. Los primeros escritos documentados de la vendimia son inscripciones egipcias, donde se representa la vendimia en el II milenio a.C. (hace unos 4000 años).
El período de vendimia varía entre febrero y abril (en el hemisferio sur), y julio y octubre (en el hemisferio norte). Esta variación es debida, principalmente, al grado de maduración de la uva, que determina en mayor medida el momento óptimo de inicio de la vendimia.
El grado de maduración idóneo viene determinado por el momento en que la relación relativa entre los azúcares y los ácidos de la fruta han alcanzado el valor óptimo para el tipo de vino que se desea producir.
Los factores que determinan el grado de maduración son las condiciones climáticas (lluvias, insolación, temperatura, vientos,...), la localización (latitud y altitud), la región (tipo de suelo, ríos, mares,...), y por supuesto, el tipo de uva.
Cada uva tiene su historia, y hay que conocerla. Existen muchas variedades de uva distintas, cada una con sus características y, por tanto, con sus necesidades concretas de cara a la vendimia.
El proceso de maduración tiene una duración aproximada de dos meses desde el "envero" o momento en el cual las uvas aumentan de tamaño, peso y cambian de color verde a amarillo o rojo.
Un buen vino necesitará un verano cálido sin temperaturas extremas, con fresco nocturno y lluvias ligeras concentradas a finales del proceso de maduración. Demasiado calor puede adelantar la recolección.
El modo que tiene el enólogo para conocer el grado de maduración es usando el refractómetro, un pequeño aparato con el que con una sola gota de una uva, obtenemos la cantidad de azúcar, que posee. Por otro lado, conociendo la cantidad de azúcar del mosto es muy sencillo estimar el grado alcohólico aproximado que tendrá el vino final. A mayor azúcar, mayor alcohol poseerá el vino.
El tipo de vino que se elaborará dependerá por tanto, como hemos visto, de una serie de factores no controlables, como la climatología o la zona geográfica, y otros controlables por el enólogo y la bodega, como es el grado de maduración óptimo y consecuentemente el momento de la vendimia.
La medición de la acidez también resulta indispensable para la correcta elaboración del vino. La presencia de acidez es absolutamente indispensable para la elaboración de vinos de calidad, tanto para evitar la proliferación de bacterias causantes de enfermedades como para la conservación del vino. Además contribuye en la conformación de los componentes aromáticos que contribuyen a determinar las características orgánicas del vino. Un vino sin acidez es un vino muerto.
Cuando la uva alcanza, en opinión de la bodega y, en su caso, de los técnicos del organismo regulador que vigila la calidad de la producción, su punto óptimo de madurez, se da inicio a la vendimia, comenzando así una serie de procesos esenciales, que continúan en la bodega y que marcarán la calidad final de los vinos.
La cosecha, el momento de la vendimia, es por tanto una etapa vital en la elaboración y obtención de un gran vino.
¿Cómo se decide el momento de la vendimia?
Los enólogos y profesionales del vino saben que acertar con el momento de la vendimia puede suponer la diferencia entre un buen vino y un gran vino.
Por eso el proceso de maduración y cosecha de la uva es seguido cada vez más de cerca por los expertos involucrados en la producción y comercialización de los vinos.
Para conocer a fondo el proceso desde dentro, nos ponemos en contacto conEduardo Garrido Garcia, tercera generación de bodegueros que desde 1922 llevan cosechando racimos en la Rioja Alta.
Sin menoscabo de la experiencia de años de vendimias, buenas y no tan buenas, para decidir el momento óptimo de cosecha, en primer lugar se valora qué tipo de vino se quiere obtener. El productor, asesorado por los enólogos y técnicos de organismos reguladores, decide cuándo vendimiar en función de si se busca un vino más intenso, más fresco, más aromático...
Si la temporada ha sido buena, con unas condiciones climáticas estables, la uva habrá madurado correctamente, lo que permitirá elaborar un vino de buen cuerpo y notas aromáticas.
En cuanto a los tipos de vendimia existen don métodos: manual y mecánica. La manual es utilizada para la producción de vino de mayor calidad debido a que es necesario elegir los racimos de modo más selectivo, pero incrementará el coste de producción y por tanto el precio final del vino.
La vendimia mecánica, que está limitada a cultivos en espaldera y con pasillos amplios entre viñedos, es más económica que la manual, al eliminar costes de personal, y producirá vinos más económicos. Por otro lado, en viñedos muy grandes, puede ser imprescindible el proceso mecánico, ya que ahorra tiempo, un requisito fundamental para elaborar vinos de calidad al resultar esencial que transcurra el menor tiempo posible desde que se recolectan los racimos hasta que empieza el estrujado en bodega.
Vendimia y enoturismo
Tal es la importancia de la vendimia, que trasciende más allá de las 'paredes' de la bodega. Así, la cosecha inicia una etapa crucial para las bodegas con larga tradición y una gran importancia cultural, que nos invita a adentrarnos en sus secretos y a unirnos a la celebración de la 'fiesta de la vendimia' que recorre las rutas del vino más populares del mundo.
La vendimia posee una larga tradición cultural con diferentes zonas vinícolas que merece la pena conocer.
Muchas bodegas con historia y tradición están apostando por ofrecer espacios atractivos para el público y nos invitan a visitarlas para adentrarnos en todos los procesos de la elaboración del vino, de tal modo que todos podemos vivir de cerca y participar en la fiesta de la vendimia. 
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miércoles, 21 de septiembre de 2016

¿Cómo influye la tipografía en el sabor del vino?

El tipo de letra de la botella cambia la percepción del sabor del vino


Cuando nos disponemos a comprar un vino, y no tenemos opción de probarlo antes, lo único que podemos hacer es formarnos una expectativa, es decir intentamos "adivinar" como sabrá el vino.
En la conformación de esta expectativa está directamente involucrada, entre otros factores, la tipografía del vino. La letra forma parte importante de la marca.
Esto es lo que hemos descubierto en Wine Branding Design, expertos en diseño y creatividad para el sector vinícola, donde nos muestran el poder que la tipografía tiene en la marca de vino.
No es tarea sencilla. En el arte de diseñar una marca y crear una experiencia agradable, están involucradas muchas variables: la etiqueta, el posicionamiento, el precio, los colores...
Los diseñadores saben de la influencia de la tipografía en la manera de "ver" un producto. Por el tipo de letra intuimos el precio, el estilo o incluso la edad del vino.
Asimismo, una tipografía también puede cambiar el sabor del vino. Por sorprendente que parezca, la tipografía puede alterar la percepción del sabor del vino que tomamos.
Según una investigación reciente de la Universidad de Oxford, la tipografía ejerce un papel fundamental en la percepción de la marca.
En efecto, las palabras que leemos anticiparán e intensificarán nuestra percepción y disfrute de un sabor, y la forma en que estas palabras se ven pueden hacer lo mismo.
El tipo de letra puede asociarse a un vino caro e incrementar el placer
Según un estudio llevado a cabo en Pasadena (Los Ángeles), en el Laboratorio de Neuroeconomía Rangel del Instituto de Tecnología de California, en colaboración con la Escuela de Negocios de Stanford, un precio más elevado en una botella de vino no sólo influye en el sabor que percibimos del vino, sino que también aumenta nuestro placer.
En este sentido las tipografías tipo 'Serif', es decir con remates en sus extremos o "teminales de pie" (como la Times o la Georgia), escritas en trazo delgado se asocian con un vino más caro.
Por el contrario el tipo 'Sans Serif', es decir sin remates con cortes rectos (como la Arial, Tahoma o Helvética), con trazo grueso, y ángulos rectos por lo general se asocian a vinos más económicos.
En cuanto a las formas, una tipografía regular y simétrica se asocia a mayor calidad, y por tanto aumenta las posibilidades de compra, por el contrario, las formas triangulares llamativas y sobre todo irregulares, quedan en un segundo plano a la hora de la compra.
Las formas redondeadas, por ejemplo un estilo 'Sans Serif' de remates suaves o ligeramente redondeados, se asocia a vinos más suaves y fáciles de beber.
Pero no es sólo la tipografía en sí lo que influye en el sabor. El diseño de la letra también puede afectar a la expectativa del sabor del vino, antes de probarlo. Además de los tipos de letra, los distintos colores, texturas y formas de éstas pueden hacer cambiar la percepción del vino por completo.
Por ejemplo, los colores de letras de tonos terrosos y las letras angulosas, pueden incrementar la sensación de sabor amargo (tánico) en el vino. Por el contrario, los tonos rosados y letras redondeadas, e incluso en cursiva, intensifican los sabores dulces y florales.
No es manipulación, es nuestro subconsciente
Los expertos insisten en que no se trata de manipulación, sino de algo que sucede en nuestro cerebro a nivel instintivo, es decir sin prestar atención consciente sobre ello.
El motivo de que actuemos de este modo está en nuestro cerebro primitivo y la amígdala, dos componentes de nuestro sistema nervioso central 250 veces más rápido que nuestro córtex cerebral o cerebro consciente. De esta manera, nuestro cerebro primitivo no necesita "pensar", simplemente actúa.
La explicación se remonta a los instintos básicos de cazadores-recolectores de los humanos. Según expertos, las formas regulares nos inspiran equilibrio, sosiego y calma, mientras que las irregulares todo lo contrario, lo que pone nuestro cerebro en alerta ante un potencial peligro. Se trata de un aviso subconsciente de nuestro propio cerebro para mantenernos seguros.
Sin embargo, tal y como explica Martin Lindström autor del bestsellet "Buy-ology", a nuestro cerebro le gusta la congruencia, por tanto si se persigue potenciar la acidez o tanicidad de un vino, de manera directa, un tipo de letra angulosa y algo irregular podría ser aceptado por nuestro cerebro y ser positivo.
Vinos del Viejo Mundo y vinos del Nuevo Mundo
Un ejemplo de diferentes usos en la tipografía se puede ver en las tipografías etiquetas de los vinos del Viejo Mundo y los vinos del Nuevo Mundo.
Las etiquetas del Viejo Mundo, especialmente Francia, usan estilos de tipo de letra más tradicionales, las letras suelen estar realizadas en estilo artístico ("lápiz", "oleo" o "grabados") y en color monocromo, dos colores a lo sumo, y en tonos sobrios y apagados.
Suelen acompañarse, o envolverse, de elementos tradicionales de la propia bodega o símbolos de procedencia. Este tipo de diseño se relaciona directamente con la historia y la autenticidad. Esto se convierte en una metáfora visual de lo que suponemos será la experiencia de beber el vino. Se asocia a vinos más caros y acentúa la percepción que tenemos del sabor del vino.
Las tipografías del Nuevo Mundo, o de "corte moderno", desprenden un carácter más empresarial y se asocian a la moderna tecnología utilizada para hacer el vino. Puede relacionarse con valores contemporáneos y jóvenes. Están orientadas a atraer a una audiencia lo más amplia posible. Son de estilo más ilustrativo y moderno, o fotográficas. Los colores pueden ser más brillantes, con texturas y acabados modernos.
¿Cuál es el mejor tipo de letra a utilizar?
No hay una fórmula mágica para elegir un tipo de letra con éxito, se trata de buscar la mejor combinación a la hora de transmitir el mensaje correcto. El tono, el contexto, el tamaño y el color apropiado son variables a tener en cuenta.
Por ejemplo, si desea que un producto justifique un precio mayor, dirigiéndose a un público más selecto y reducido, el uso de un tipo de letra serif, fina, diseñada regularmente, con buen contraste, y remates con "pie", en un tamaño no muy grande, con un estilo limpio y minimalista, y en tonos de colores apagados puede transmitir esto.
Si lo que se desea es incrementar las ventas accediendo a un público mayor y acentuar la sensación de un vino "fácil" de beber, un tipo de letra sans serif, en negrita, con líneas redondeadas o en cursiva, y tonos de colores suaves, pueden intensificar esto.
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8 creencias populares sobre el vino que son totalmente falsas

Desterrando falsos mitos vinculados con el vino y su consumo

Los rituales del vino, originados por la larga historia y cultura de esta bebida, se han convertido en un arma de doble filo en la sociedad actual, que demanda sencillez y claridad.
La complicación a la hora de consumir el vino, con procedimientos complejos, no hace otra cosa que confundir al consumidor que en ocasiones opta por bebidas más sencillas.
Como nos explican desde el portal especializado Compra-Vino.com, gran parte de esta confusión se origina en creencias populares que circulan sobre el vino, que todos hemos escuchado en más de una ocasión, y que son totalmente falsas.
Veamos cuales son las 'leyendas urbanas' con las que nos encontramos cada día en el mundo del vino.
1. "El vino mejora con los años"
Una vez comprado, el 95% de los vinos NO mejora con los años. El 4% de los vinos puede mejorar algo en los próximos tres a cinco años, y sólo uno de cada 100 vinos puede mejorar con el tiempo y en la mayor parte de los casos no más de 10 años, tiempo a partir del cual inician su declive.
Muchos son los posibles motivos del que probablemente es el mayor mito del vino. A saber, la confusión entre la guarda en bodega (crianza) con la guarda en botella (periodo de consumo) una vez adquirido, la imagen generada en los medios con los vinos de coleccionistas que se compran y se venden en las grandes subastas (y nunca se beben), o incluso el género literario que ha acuñado esta expresión como metáfora para expresar la buena salud de una persona de edad.
Cuando una bodega pone un vino a la venta es porque considera que ya se puede beber, o como mucho guardar unos pocos años.
2. "El tinto es para carne, el blanco para pescado"
Este es otro tópico muy extendido, que no siempre es cierto. Hoy sabemos que la combinación del vino con el plato no depende del color, sino de la capacidad de éste en maridar con la comida, entendiendo maridaje como la cualidad del vino de potenciar el alimento, al preparar las papilas gustativas para estimular los sabores.
En este sentido el maridaje busca la mejor combinación entre acidez, sal, tanicidad del vino y grasa del alimento. La clave para obtener el mejor partido del vino con una comida, o la comida con el vino, es comprender los componentes básicos del plato. A veces el maridaje no es otra cosa que probar.
3. "El vino rosado es para mujeres"
No existen vinos para mujeres, ni vinos para hombres. El vino rosado tiene fama de ser un vino poco exigente, fácil de beber y de peor calidad. En estos casos, más que un mito se trata de una estupidez, o un machismo, que no merece mayor explicación. Existen rosados de excelente calidad, complejos, e ideales para acompañar todo tipo de comidas.
4. "A mi dame un crianza, o un reserva"
Cabe destacar que aquí no hablamos del periodo de consumo del punto primero anterior, sino del método de elaboración en la bodega, es decir si el vino ha sido envejecido o no antes de salir a la venta.
No cabe duda de que existen grandes vinos crianza, reserva y gran reserva. Tampoco hace falta decir que existen pésimos vinos crianza, reserva y gran reserva. Hay vinos jóvenes que son auténticas "explosiones de sabor", cálidos, potentes y de taninos maduros. Y vinos "reserva" que poseen un tanino verde, maderizados, y descompensados.
El método de elaboración, en cuanto a la crianza, puede condicionar su consumo: el maridaje, la ocasión, las preferencias,... pero en ningún caso la calidad del vino.
5. "Los vinos caros son buenos"
Es lógico pensar que un producto de mayor precio es mejor que uno más barato, pero si esto no siempre es verdad en la mayoría de mercados, lo es aún menos en el del vino. Es posible encontrar vinos a precios asequibles de alta calidad. El precio de las botellas de un vino en ocasiones es cuestión sólo de los costes añadidos propios de cualquier producto de lujo: exclusividad, 'marketing', publicidad...
6. "El vino espumoso con el postre"
Es habitual usar el Champagne o el cava para brindar en los postres pero esto es, precisamente, lo peor que podemos hacer. En los postres sería mejor utilizar un vino dulce. Realmente un buen vino espumoso, por su finura y, especialmente, si son brut o extra-brut (es decir, secos, sin azúcar), se deberían tomar al inicio de una buena comida, con los aperitivos, para ser apreciados mejor.
7. "Los buenos vinos vienen con tapón de corcho"
Este es un mito que no haría falta explicar. Evidentemente los tapones de las botellas no afectan a la elaboración del vino, ni siquiera a su posterior guarda en botella, que como hemos dicho debería ser la menor posible. Se trata más bien de un condicionante psicosomático, originado en la tradición y la cultura del vino.
Sin menoscabo de los excelentes tapones de corcho, cualquier vino se puede conservar perfectamente con tapones de rosca o de plástico, y no son necesariamente vinos de peor calidad.
La única excepción sería ese 1% de vinos que podemos guardar por periodos superiores a los cinco años y que requieren tapón de corcho para su micro-oxigenación y correcta evolución en botella.
8. "El vino blanco se sirve frío, el tinto del tiempo"
El vino debe servirse a la temperatura que índica la bodega y ésta no suele coincidir nunca con la temperatura ambiente. Habitualmente en los hogares solemos estar a unos 20-25 ºC con climatización, o incluso más en verano. No conviene tomar un vino tinto por encima de los 17 ºC, ya que aumenta la sensación de alcohol. Es más, los vinos jóvenes, tanto tintos como rosados o blancos, deben consumirse más frescos (a entre 10 y 12 ºC), mientras que los espumosos, al contener gas carbónico, deben tomarse aún más fríos: a entre 6 y 8 ºC.
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8 creencias populares sobre el vino que son totalmente falsas



Desterrando falsos mitos vinculados con el vino y su consumo


Los rituales del vino, originados por la larga historia y cultura de esta bebida, se han convertido en un arma de doble filo en la sociedad actual, que demanda sencillez y claridad.
La complicación a la hora de consumir el vino, con procedimientos complejos, no hace otra cosa que confundir al consumidor que en ocasiones opta por bebidas más sencillas.
Como nos explican desde el portal especializado Compra-Vino.com, gran parte de esta confusión se origina en creencias populares que circulan sobre el vino, que todos hemos escuchado en más de una ocasión, y que son totalmente falsas.
Veamos cuales son las 'leyendas urbanas' con las que nos encontramos cada día en el mundo del vino.
1. "El vino mejora con los años"
Una vez comprado, el 95% de los vinos NO mejora con los años. El 4% de los vinos puede mejorar algo en los próximos tres a cinco años, y sólo uno de cada 100 vinos puede mejorar con el tiempo y en la mayor parte de los casos no más de 10 años, tiempo a partir del cual inician su declive.
Muchos son los posibles motivos del que probablemente es el mayor mito del vino. A saber, la confusión entre la guarda en bodega (crianza) con la guarda en botella (periodo de consumo) una vez adquirido, la imagen generada en los medios con los vinos de coleccionistas que se compran y se venden en las grandes subastas (y nunca se beben), o incluso el género literario que ha acuñado esta expresión como metáfora para expresar la buena salud de una persona de edad.
Cuando una bodega pone un vino a la venta es porque considera que ya se puede beber, o como mucho guardar unos pocos años.
2. "El tinto es para carne, el blanco para pescado"
Este es otro tópico muy extendido, que no siempre es cierto. Hoy sabemos que la combinación del vino con el plato no depende del color, sino de la capacidad de éste en maridar con la comida, entendiendo maridaje como la cualidad del vino de potenciar el alimento, al preparar las papilas gustativas para estimular los sabores.
En este sentido el maridaje busca la mejor combinación entre acidez, sal, tanicidad del vino y grasa del alimento. La clave para obtener el mejor partido del vino con una comida, o la comida con el vino, es comprender los componentes básicos del plato. A veces el maridaje no es otra cosa que probar.
3. "El vino rosado es para mujeres"
No existen vinos para mujeres, ni vinos para hombres. El vino rosado tiene fama de ser un vino poco exigente, fácil de beber y de peor calidad. En estos casos, más que un mito se trata de una estupidez, o un machismo, que no merece mayor explicación. Existen rosados de excelente calidad, complejos, e ideales para acompañar todo tipo de comidas.
4. "A mi dame un crianza, o un reserva"
Cabe destacar que aquí no hablamos del periodo de consumo del punto primero anterior, sino del método de elaboración en la bodega, es decir si el vino ha sido envejecido o no antes de salir a la venta.
No cabe duda de que existen grandes vinos crianza, reserva y gran reserva. Tampoco hace falta decir que existen pésimos vinos crianza, reserva y gran reserva. Hay vinos jóvenes que son auténticas "explosiones de sabor", cálidos, potentes y de taninos maduros. Y vinos "reserva" que poseen un tanino verde, maderizados, y descompensados.
El método de elaboración, en cuanto a la crianza, puede condicionar su consumo: el maridaje, la ocasión, las preferencias,... pero en ningún caso la calidad del vino.
5. "Los vinos caros son buenos"
Es lógico pensar que un producto de mayor precio es mejor que uno más barato, pero si esto no siempre es verdad en la mayoría de mercados, lo es aún menos en el del vino. Es posible encontrar vinos a precios asequibles de alta calidad. El precio de las botellas de un vino en ocasiones es cuestión sólo de los costes añadidos propios de cualquier producto de lujo: exclusividad, 'marketing', publicidad...
6. "El vino espumoso con el postre"
Es habitual usar el Champagne o el cava para brindar en los postres pero esto es, precisamente, lo peor que podemos hacer. En los postres sería mejor utilizar un vino dulce. Realmente un buen vino espumoso, por su finura y, especialmente, si son brut o extra-brut (es decir, secos, sin azúcar), se deberían tomar al inicio de una buena comida, con los aperitivos, para ser apreciados mejor.
7. "Los buenos vinos vienen con tapón de corcho"
Este es un mito que no haría falta explicar. Evidentemente los tapones de las botellas no afectan a la elaboración del vino, ni siquiera a su posterior guarda en botella, que como hemos dicho debería ser la menor posible. Se trata más bien de un condicionante psicosomático, originado en la tradición y la cultura del vino.
Sin menoscabo de los excelentes tapones de corcho, cualquier vino se puede conservar perfectamente con tapones de rosca o de plástico, y no son necesariamente vinos de peor calidad.
La única excepción sería ese 1% de vinos que podemos guardar por periodos superiores a los cinco años y que requieren tapón de corcho para su micro-oxigenación y correcta evolución en botella.
8. "El vino blanco se sirve frío, el tinto del tiempo"
El vino debe servirse a la temperatura que índica la bodega y ésta no suele coincidir nunca con la temperatura ambiente. Habitualmente en los hogares solemos estar a unos 20-25 ºC con climatización, o incluso más en verano. No conviene tomar un vino tinto por encima de los 17 ºC, ya que aumenta la sensación de alcohol. Es más, los vinos jóvenes, tanto tintos como rosados o blancos, deben consumirse más frescos (a entre 10 y 12 ºC), mientras que los espumosos, al contener gas carbónico, deben tomarse aún más fríos: a entre 6 y 8 ºC.
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Primer encuentro de autores de la Wikipedia para escribir sobre vino



Una bodega reúne por primera vez a autores reconocidos de la Wikipedia, la gran enciclopedia libre online escrita por voluntarios, con el objetivo de ampliar y mejorar los contenidos sobre viticultura y vinicultura disponibles en la web


Castell del Remei acogió este sábado la primera wikimaratón sobre el sector del vino, pionera no sólo por su temática sino por tener como escenario una bodega.
Un encuentro organizado bajo el nombre "Wiki Loves Wine" que tuvo como objetivo ampliar y mejorar los contenidos sobre viticultura y vinicultura disponibles en la Wikipedia.
Los wikipedistas (autores voluntarios certificados por la Wikipedia) participantes se reunieron en una maratón de escritura sobre el vino sirviéndose de la bibliografía facilitada por Castell del Remei y las bibliotecas de Balaguer y Mollerussa, enriqueciendo el contenido de la enciclopedia online en esta materia (rutas enoturísticas, Denominaciones de Origen, la vendimia, conceptos enológicos, etc.).
La jornada, coordinada técnicamente por Esther Solé Martín -miembro de Amical Wikimedia-, incluyó dos actividades para ilustrar e informar a los redactores participantes: una cata de vino y una visita a la bodega y a la finca para capturar imágenes, compartirlas en Wikimedia Commons (un repositorio de contenidos multimedia con licencia libre) e utilizarlas para ilustrar artículos en la web.
Los responsables de la bodega asesoraron también a los participantes en la definición de una plantilla estándar sobre las Denominaciones de Origen y sus parámetros para mejorar y optimizar la información publicada sobre vinicultura y viticultura en esta enciclopedia de contenido único.
Los wikipedistas se reunieron en Castell del Remei
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¿Cómo pedir vino en el restaurante?



Con una buena elección demostraremos una buena cultura y educación, aunque es recomendable huir de excesivos protagonismos y aceptar gratamente el consejo de un sumiller, si el restaurante dispone de este tipo de profesional.
Sin embargo, cuándo debemos pedir vino en un restaurante nos damos cuenta de que no es un proceso tan sencillo como pensábamos. Bodegas BOCOPA, que elabora vinos de calidad en Alicante, nos da las claves para acertar a la hora de pedir el vino. En general es recomendable seguir una serie de criterios básicos.
Tomar siempre el mismo tipo de vino o marca con cualquier tipo de plato ha pasado ya a la historia. Actualmente se producen vinos de calidad en todas las regiones, con grandes productos a precios muy competitivos. Experimente y pruebe cosas nuevas y diferentes.
Lo más importante a la hora de escoger un vino es saber con que plato lo vamos a tomar. Si se trata de una comida de negocios con un buen cliente, una primera cita,... es importante fijarse que plato ha elegido la otra parte, y a partir de ahí seleccionar el vino.
Para el maridaje actualmente se admite casi cualquier tipo de vino con cualquier menú, pescados con tintos, carnes con blancos,... lo importante es seguir una regla de oro: que el vino no camufle la comida, y viceversa.
Para ello se suele seguir una simple regla: A plato potente, vino potente, a plato suave, vino suave (con independencia del color del vino).
Existe otra regla ampliamente extendida en el mundo del maridaje, y que suele surtir buen efecto. Consiste en maridar los productos gastronómicos típicos de una una región con los vinos de la misma región.
En cuanto al precio, muchas veces los mayores importes no suponen mayor calidad, sino a mucho esnobismo. En todo caso, recordemos que los restaurantes son libres de poner el precio que quieran a los vinos, y muchas veces éstos multiplican el precio de los vinos por dos, o por tres.
Siempre es interesante, y muy recomendable, estar informado de la actualidad en vinos, especialmente en lo que se refiere a marcas, cosechas, variedades de uvas, bodegas, denominaciones,...
Debemos exigir al restaurante una buena carta de vinos, bien estructurada y presentada, así como un servicio del vino y unas copas adecuadas.
La botella debe estar a la temperatura correcta, y no se debe dudar en solicitar amablemente el cambio de botella si se detecta el más mínimo problema o defecto.
Finalmente, existen una serie de factores que nos pueden ayudar a reconocer un buen restaurante que cuida bien sus vinos:
  • La existencia de sumiller
  • La existencia de bodega, armario o guardavinos climatizado
  • El nivel o calidad del 'vino de la casa'
  • Si existe oferta de medias botellas, o de magnums
  • Si ofertan menus-maridajes
  • Si posee una buena carta de vinos (no más extensa, sino de calidad, organizada, que informe y detalle)
3 CONSEJOS PARA PEDIR EL VINO EN EL RESTAURANTE Y DISFRUTARLO
1 Pregunta
Nadie como el sumiller puede aconsejarnos el vino más adecuado para la comida que hemos solicitado. Puedes además darle unas pautas sobre tus gustos y preferencias para que sea capaz de seleccionar aquel que mejor se adapte a nuestras necesidades. Si además en la mesa hay varios comensales, es posible que valoren este gesto y no que no hayas querido imponer tu elección.
2 Indica tu presupuesto
El precio es uno de los factores principales a la hora de elegir el vino, todo lo sabemos. Por tanto, lo mejor es informar abiertamente el dinero que pensamos destinar a la bebida. No se trata, de rebajarse, sino una herramienta práctica para que el sumiller elija el vino que mejor se adapta a nuestros deseos (y presupuesto).
3 No mientas
Existe una variedad amplia de vinos para cada ocasión y los gustos personales son la mejor guía para llegar a ellos. Por eso, sé sincero y señala tu preferencia. No hay nada peor que seleccionar un vino que detestamos sólo por moda o apariencia.
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Cómo reconocer el (buen) tanino de un vino



Una vez pasado el tiempo, si se aprecia sequedad leve en las encías, el vino está perdiendo fuerza tánica y debe beberse ya, pues no evolucionará mucho más


Los taninos del vino son moléculas de gran tamaño y complejas, que no tienen una forma química única o que pueden unirse a otras moléculas (polimeros), aunque habitualmente se los suele formular como C14H14O11.
En función de sus propiedades químicas existen dos tipos de taninos, los condesados y los hidrolizables. En el vino predominan los taninos de tipo "condensados", también llamados "proantocianidinas". Se trata de una molécula llamada antocianina que se originan a partir de un flavonoide (metabolitos procedentes de plantas y frutas).
También es común encontrarlos en la madera, en especial en la madera de roble y castaño.
El otro tipo de taninos, los "taninos hidrolizables", prácticamente no presentes en el vino, se encuentran en ciertos tipos de azúcares.
El término tanino fue originalmente utilizado para describir ciertas sustancias orgánicas que servían para convertir a las pieles crudas de animales en cuero, proceso conocido en inglés como tanning ("curtido" en español).
Los taninos tienen un ligero olor característico, sabor amargo y astringente, y su color va desde el amarillo hasta el castaño oscuro, en función del paso del tiempo.
Si hay una expresión que se está extendiendo entre el público, es la palabra tanino. En un sinfín de conversaciones, de tertulias alrededor de una botella, en cursos de cata, restaurantes, siempre aparece el tanino.
Pero, ¿qué son exactamente los taninos y para que sirven? Consultamos con la bodega Torres para que nos den las claves de los taninos y su influencia en la crianza de los vinos.
El motivo de la popularidad del "tanino" es, en gran medida, que resulta muy fácil de detectar. ¿Quién no ha percibido bebiendo una copa de buen tinto, esa sensación áspera, de sequedad, de coagulación y de falta de segregación salivar. Ésos son los taninos.
Ahora bien, si nuestra intención es hacer un buen juicio sobre los taninos -que ayuda a saber si el vino puede guardarse durante más tiempo en la bodega-, tenemos que empezar a investigar los diferentes tipos de expresión del tanino en nuestra boca.
Respecto a su estructura, hablamos de taninos robustos, sólidos o bien construidos cuando son abundantes, es decir, se percibe esa sensación áspera muy claramente. Sin embargo, si el tanino es apenas perceptible hablamos de taninos menores, amorfos o sin definición.
Los grandes vinos recién embotellados poseen gran cantidad de taninos. Su tacto en el paladar es seco, duro, astringente, áspero... la tanicidad no es otra cosa sino el grado de presencia de taninos en el vino.
Normalmente, asociamos esta cantidad de taninos o tanicidad con una gran capacidad de guarda, pero antes debemos analizar algunos detalles.
Tras dar un pequeño sorbo al vino y retenerlo durante unos 15 segundos, que es el tiempo medio necesario para que los taninos se manifiesten en su máxima expresión, pueden darse tres casos diferentes.
Por un lado, es posible que se aprecia sequedad leve en las encías, lo que indica que el vino está perdiendo fuerza tánica y debe beberse ya, pues no evolucionará mucho más.
Por otro lado, podría darse el caso de que aparece una sensación de sequedad y excesivo amargor a la vez, que nos provoca dificultad para recuperar nuestra salivación. Estaríamos ante un defecto debido bien que se han usado barricas demasiado antiguas, especialmente si acompaña aromas a madera, o bien, lo más habitual, que se acompañe de ciertos recuerdos vegetales, que se debería a un exceso de maceración de la uva o presencia de raspón durante la misma. Se diría en estos casos que el vino es acerbo, áspero o verde debido a la excesiva presencia de taninos mal formados.
Por último, si la tanicidad se vuelve poco amarga, ácida, salina, deja el paladar jugoso y no es necesario pasar la lengua por las encías para recuperar la salivación. Los taninos se muestran sedosos y nos indican que estamos ante un vino con buena capacidad de guarda y bien formados.
La última parte de nuestro examen debería ser sobre su recuerdo aromático, en el que podemos diferenciar entre taninos de madera o de uva.
Los de madera, en sus mejores versiones, recuerdan la vainilla, caja de puros o especias frescas; cuando no alcanzan la calidad ideal, recuerdan al serrín, al polvo de madera añeja.
Los de uva, en los mejores casos, desvelan notas de frutos rojos; si su calidad es menor, aparecen aparecen aromas vegetales, terrosos, de flores marchitas, canela rancia u óxido.
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